Sonaba el piano y satie me susurraba al oído, muerte muere y vivirás. ¿Serán ciertas sus palabras? ¿Debería brindar con una botella de risperidona para sentirme plena? Así podría abrazar las palabras de mi amante en un estado casi vegetal, eso debe ser belleza.
Son la una de la madrugada y yo no puedo hacer más que pensar en ti, así te diré de ahora en adelante esposo mío, todo será un juego de palabras y nadie podrá entenderme porque no pretendo que nadie me entienda. Si tu lo hicieras mis sueños podrían convertirse en realidad más fácilmente, pero como la vida no precisa de facilidad, debo esperarte querido mío.
Te he esperado por años, te he esperado en sueños, creo que nunca me cansaré de esperarte y de esperarme para conocerme en ti.
