miércoles, 10 de julio de 2019

Un fantasma en parís


En este minuto no está hablando maría paz, sino que un cliché parisino me posee y me pide que me escape al castillo forestal, me ponga una boina roja y suba corriendo las escaleras como si estuviese en un musical. Luego recuerdo que el museo que está cuando levanto mis ojos no es el Louvre y que si quiero abrir una botella de vino cuando me abraces para convertirme en un fantasma deberé robar muchos bancos y persistir con el lema de que los sueños se hacen realidad. ¿Y si mejor cierro los ojos y le pido a juliette gréco que me conceda el deseo de volar? ¿Qué pasa si todas mis energías las vuelco en ese viaje que se puede hacer realidad? (…) sólo te pido que me abraces y bailemos cuando nos encontremos con ella, luego haremos una reverencia y nos sentaremos en el pastito a merendar. Pese a toda la novela que puedo crear en mi cabeza te advierto que exijo hacer un minuto de silencio en honor a ese amor no correspondido que conoces muy bien y que hay días en que me mata. Si te apetece puedes rendir honores junto a mí, el tiempo que resta soy completamente tuya.


dance with me- nouvelle vague

martes, 9 de julio de 2019

Juventud incompatible



Probablemente leeré esto en una semana más y tendré cara de complacencia pues todo habrá pasado y pensaré que sigo siendo la misma chicuela de hace diez años cuando mi mayor sacrificio suponía estar sentada todo el día frente al ordenador junto a mis libros pretendiendo estudiar. ¡Y es que lo que mejor sé hacer en la vida es pretender ser! Nadie puede culparme por esta autoproclamada habilidad que nadie más posee pues yo siempre será la mejor cuando de imaginar cosas se trata.


Es este minuto soy ayudante de investigación de un destacado letrado que me entrega sus informes de academia escritos a mano para que yo los pase en limpio en su máquina de escribir pues es un hombre muy antiguo y poco osado que casi nada se atreve a innovar  y que –a modo de confesión– cuando le hice algunas sugerencias de fondo sonó le tourbillon y terminé con sus primeras ediciones encajadas en mi cabeza. ¿Y qué más da? si a mí nada me importa porque el amor va primero y puedo aguantar algunas páginas volando por la habitación, incluso las puedo volver a ordenar y coser a mano ¡de algo que haya servido las clases de bordado del internado!.

L’adolescente – Jeanne Moreau