Por fin pude decir adiós. Hace mucho no tenía este sentimiento de paz, de estar bien conmigo y con el mundo. Me perdoné, perdoné a C y él también lo hizo conmigo. Por fin la batalla terminó ¡claramente la milicia no es lo mío!
Por hoy prefiero la paz, mis lecturas favoritas, mi familia, mis amigas, mis animales (...) todo lo que siempre he querido.
Sufriendo se aprende. Es como volver a nacer, a re.nacer, una versión mejorada, más madura.
Estoy nerviosa, han pasado muchas cosas y no sé como resumirlas, en fin. He retomado mis cartas, son mi especie de diario, un alivio a tanto remolino que hay en mi cabeza. Escribiendo se me olvida que estoy en la tierra y puedo hacerlo por horas, es lo mismo que leer. Hace poco compré la gata de Colette ¡muero por leerla! es que Colette es mi perdición. Al igual que Claude y su historia, al igual que Muriel y su forma de sentir, al igual que Anne y sus travesuras. A Wilde juro que lo retomo si salgo con vida de "ese" episodio, pero es que él me hace pensar muchísimo y ya no quiero pensar tanto, quiero actuar. Eso aprendí en un año que fue difícil. No hay que pensar tanto las cosas, hay que actuar, ser feliz y dejar al resto que sea feliz también. Hoy puedo decir que estoy bien.