martes, 9 de julio de 2019

Juventud incompatible



Probablemente leeré esto en una semana más y tendré cara de complacencia pues todo habrá pasado y pensaré que sigo siendo la misma chicuela de hace diez años cuando mi mayor sacrificio suponía estar sentada todo el día frente al ordenador junto a mis libros pretendiendo estudiar. ¡Y es que lo que mejor sé hacer en la vida es pretender ser! Nadie puede culparme por esta autoproclamada habilidad que nadie más posee pues yo siempre será la mejor cuando de imaginar cosas se trata.


Es este minuto soy ayudante de investigación de un destacado letrado que me entrega sus informes de academia escritos a mano para que yo los pase en limpio en su máquina de escribir pues es un hombre muy antiguo y poco osado que casi nada se atreve a innovar  y que –a modo de confesión– cuando le hice algunas sugerencias de fondo sonó le tourbillon y terminé con sus primeras ediciones encajadas en mi cabeza. ¿Y qué más da? si a mí nada me importa porque el amor va primero y puedo aguantar algunas páginas volando por la habitación, incluso las puedo volver a ordenar y coser a mano ¡de algo que haya servido las clases de bordado del internado!.

L’adolescente – Jeanne Moreau

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