Un fantasma.
Me siento en mi escritorio, prendo la vela que compré en el bazar de la fortuna y comienzan a sonar los nocturnos de Chopin (...) pena y fantasmas. Fantasma es una palabra inefable, quizá tienen mucho en común, la pena siempre está subyacente.
El cuerpo es capaz de soportar mucho dolor ¿puede la mente soportar más que el cuerpo?
Mi mente está inquieta, discúlpame.
Tomaste la decisión más difícil, mi cuerpo puede aguantar pero mi cabeza (...) ¡si supieras como está mi cabeza!
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