Verano de 1942
Grito con toda mi fuerza ¡ojitos de pradera! y no logro encontrarte, tampoco logras responderme (...) ¿Será que el amor es así y el tiempo se lo lleva a la vez que el mar recoge las palabras que alguna vez gritamos vestidos como piratas frente al mar?
María Paz, vas a estar bien, vas a estar bien (...)
Ahora me declaro una investigadora y conoceré el amor únicamente a través de los libros, ya no habrán manos tomadas, nadie secará mis lagrimas con una sonrisa. Los días en el campo seguirán perpetuándose como una condena que me toco vivir sin opción. Siempre quise vivir de ilusiones que armaba en mi cabeza y ahí me quedé (...) viviendo entre sueños.
Si por casualidad te he de olvidar, sólo me queda por decir que todo aquello que escribí será de ti, será lo nuestro.
Todo aquello que escribí
Francis Cabrel
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